11 febrero 2018

Submarinos clase Dolphin: delfines en el puerto de Haifa

Los submarinos de la clase Dolphin y su siguiente versión mejorada, los Dolphin II, pertenecen al ministerio de defensa israelí y fueron construidos en dos series de 3 + 3 en los astilleros HDW en Kiel (Alemania) con un desplazamiento de 2.400 toneladas.
Submarino clase Dolphin en navegación (fuente: https://static.timesofisrael.com)

Un mamífero increíble. El delfín.

Los submarinos de la clase Dolphin / Dolphin II (delfín en inglés) tomaron su nombre de esta maravillosa, enigmática e increíble criatura, conocida de todos los amantes de la naturaleza, que algunas veces se deja ver por las escarpadas costas de nuestras tierras y que dio su salto a la fama en televisión con la famosa serie del año 1964 “Flipper”.
Perteneciente a la familia de los cetáceos junto a las marsopas y ballenas, su prodigiosa inteligencia y su sorprendente velocidad bajo el manto marino (30 km por hora bajo el agua) , lo han hecho por méritos propios una especie en el punto de mira de científicos y estudiosos, mostrando capacidades de aprendizaje y cognición muy superiores a los de otras especies.
Animal sociable por naturaleza, vive y se desplaza en manadas (se han detectado algunas compuestas de 1.000 ejemplares) comunicándose entre ellos con un complejo sistema de chirridos y silbidos. Existen 34 sub-especies diferentes de delfines entre las más curiosas podemos encontrar el delfín del Ganges y el delfín de bandera blanca, habitantes de los ríos de la India y China los cuales son prácticamente ciegos.
Manada de delfines acompañando a un buque (fuente: www.nationalgeographic.com)
En la actualidad, la población mundial de delfines tiene dos potenciales enemigos, el hombre y los tiburones. Por la parte que nos corresponde a la humanidad, la contaminación de los mares y la pesca del atún son sus principales depredadores, además de esto los experimentos para analizar su cerebro, accidentes con hélices de los buques e incluso su consumo como alimento en algunas regiones asiáticas constituyen nuevas amenazas que contribuyen progresivamente a mermar su población.
Delfines cazando alimentos acompañados de pelicanos (fuente: http://www.nationalgeographic.com)
Los parques eólicos y los sonares de los buques también representan una amenaza por los ruidos que emiten y que les provocan accidentes imprevistos, debido a la huida y alejamiento de estos focos de ruido marino.

Los submarinos en Israel. Sus comienzos.

Los primeros modelos de submarinos adquiridos por el ministerio de defensa israeli fueron los tipo S procedentes de la Royal Navy británica y que entraron en servicio en el año 1960 con un grado de obsolescencia altamente preocupante.
Debido a este grave problema de antigüedad se decidió la adquisición de 3 submarinos de la clase T, también a la Royal Navy.
El tamaños de los submarinos tipo S y T no era el adecuado para el perfil de misión y las condiciones de navegación en costa que el gobierno requería a un buque para la guerra submarina, por lo cual se decidió la compra de un nuevo sumergible de inferior tamaño y diferentes características, que después de diferentes vicisitudes para la adquisición del modelo alemán tipo 206 (restricciones a la exportación) fue adjudicado al astillero británico Vickers, entregando este al ministerio de defensa israelí 3 sumergibles de la clase “Gal” que estuvieron en servicio hasta el año 2002.
Durante la década de los 80 se planteó la necesidad de sustituir estos últimos sumergibles, debido a amenazas nucleares y armas químicas, siendo elegido como favorito un modelo basado en el alemán 209, el cual el gobierno de Helmut Kohl se comprometió a subvencionar el 30% del coste de los mismos, como compensación por los daños del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial . Procediendo a la contratación al astillero HDW de 3 navíos (clase Dolphin) que fueron puestos en servicio en el año 1999. La subvención del coste de esta serie de sumergibles provoco duras críticas al sistema de financiación del proyecto
La ausencia del novedoso sistema AIP (Air independent propulsión) en los buques de esta última serie llevó al gobierno de Benjamín Netanyahu a la contratación de la construcción de 3 nuevas unidades de la serie denominada Dolphin II, incorporando el sistema AIP en su diseño y con base en el puerto de Haifa.
Submarino Dolphin II “Tanin” partiendo de Alemania rumbo a Israel (fuente: http://www.geniusstrand.de)
El gobierno israeli quería incluir como armamento en estos últimos submarinos, los misiles norteamericanos Tomahawk, pero esta petición fue rechazada por la administración Clinton. Esta denegación por el gobierno de EE.UU. llevó a la fabricación de un nuevo diseño propio de misiles denominados Popeye turbo. El coste de un sumergible de la clase Dolphin II se ha estimado en 500 millones de dólares (s.e.u.o).

Las características del Dolphin II.

Como la diferencia más relevante entre los sumergibles de las clases Dolphin y Dolphin II se encuentra el sistema AIP, vamos a detallar únicamente las características principales de la clase Dolphin II.
La principales diferencias entre los submarinos de clase Dolphin (1º serie) y los Dolphin II consisten en la instalación de un sistema AIP (air independent propulsión) que le permite la navegación sumergido sin depender del sistema eléctrico de baterías o del sistema “snorkel” (navegación a cota periscópica), su diferente tamaño (mayor desplazamiento sumergido 2400 toneladas y dimensiones) y la capacidad de llevar misiles con cabezas nucleares.
El sistema AIP tuvo dos candidatos principales: el sistema Kockum con un motor Stirling y que ya formaba parte de los sumergibles del ministerio de defensa alemán en los tipos U-212 o U-214, o la elección del propio sistema diseñado por el constructor HDW y que comparte su diseño con la multinacional Siemens, usando tecnología de células de hidrogeno, decantándose el equipo diseñador por el sistema de Kockum considerado como el mas silencioso dentro del rango de sistemas AIP en el mercado.
Los submarinos Dolphin II son los mayores construidos en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial y se han consolidado como el vehículo con el mayor coste económico dentro de las fuerzas armadas de Israel.
Con un desplazamiento de 2.400 toneladas en inmersión, 220 pies de eslora y una tripulación de 35 personas más una habilitación especial para llevar un equipo de operaciones especiales, puede alcanzar una velocidad de 30 nudos en inmersión, siendo capaz de operar 30 dias sin emerger a la superficie.
El principal armamento esta compuesto de seis tubos lanzatorpedos estándar de 533 m.m. y cuatro de 650 m.m. con una batería de 16 torpedos en su interior. Los tubos de mayor tamaño pueden ser empleados para el lanzamiento de vehículos no tripulados, hombres rana y misiles tipo crucero, equipados con cabezas nucleares.

Características generales.

Eslora: 57,3 metros (Dolphin) / 68 metros Dolphin II
Manga: 6.8 metros
Puntal: 12,7 metros (incluida vela)
Propulsion: Diesel eléctrica (superficie-navegacion snorkel)
Propulsion AIP: Celulas de combustible de H2 + O2


04 febrero 2018

Espías, naranjas y submarinos

Ha transcurrido un siglo desde su hundimiento pero hoy el SS Coila forma parte del Patrimonio Cultural Subacuático. Un tesoro de la I Guerra Mundial que es necesario proteger
28/01/2018 - 
VALÈNCIA. Eran pasadas las dos de la mañana cuando el carabinero que hacía guardia en la escollera de levante del puerto de València vio el fogonazo en el horizonte, seguido del estruendo de varias detonaciones. En el centro de la ciudad también se pudo escuchar el ruido de las explosiones que, como más tarde se confirmó, venían de la costa, concretamente de la zona de Canet. Era la madrugada del 14 de diciembre de 1917, hace ahora un siglo, cuando el submarino alemán de la clase U-Boot torpedeaba el carguero británico SS Coila llevándolo a pique a escasas millas de la playa. Tes marineros perdieron la vida, los fogoneros Jas Brennen y Bruce Maclanders —murieron en el acto— y el marinero Donald McMenamie, que perdió el equilibrio en la escala a la hora de evacuar, cayó al agua y nunca más se le volvió a ver. Tras el eco del ataque, el submarino kaiseriano volvió a desaparecer bajo la superficie dejando el silencio propio de una fría noche de diciembre y dos botes con más de treinta náufragos. Los supervivientes pudieron ser atendidos por los empleados de la naviera Sota y Aznar y, ya de día, fueron trasladados a la una de la tarde en el tren de la línea central de Aragón que venía a València. Allí les esperaba el enlace en representación del consulado inglés que dispuso su alojamiento en diferentes hoteles de la ciudad a la espera de instrucciones del consulado general de Barcelona. 
El SS Coila —de 112,8 metros de eslora, 15,5 de manga y matrícula de Glasgow— había partido el 3 de noviembre del puerto de Milford Haven (Gales) cargando 6.000 toneladas de carbón con destino Livorno. Viajaba en un convoy compuesto por otros cinco buques que pasaron frente a València esa misma noche. Debido a la oscuridad y la precisión quirúrgica del ataque, que alcanzó con un torpedo la zona próxima a las calderas, se cree que el submarino U-64 esperaba al convoy a su paso por el faro de Canet.
Todo indica que la tripulación al mando del teniente Robert Moraht había sido informada por los espías que merodeaban el puerto de València. Teniendo en cuenta que el convoy transcurría a unas tres millas de la costa y que navegaba con rumbo norte, el hecho de que el submarino les alcanzara por babor hace suponer que este se encontraba entre la línea de tierra y su objetivo; es decir, posiblemente dentro de aguas españolas. 
Esta suposición es difícil de confirmar hoy en día debido a la disposición del pecio que descansa partido en dos mitades en el fondo del mar, lo que deja a la vista su hélice, el ancla y la quilla a una cota batimétrica máxima de aproximadamente -30 metros. Esta situación y el hecho de que al haber sido alcanzado en su caldera la explosión es mayor de lo habitual hacen todavía más difícil la lectura de lo sucedido aquella noche. 
Lucas Saez para Plaza

Los submarinos darán trabajo a más de un millar de obreros externos


Los submarinos darán trabajo a más de un millar de obreros externos 
La reparación y construcción de submarinos dará trabajo en Navantia a más de un millar de obreros de empresas auxiliares de la comarca hasta 2022 -año en el que está previsto que se entregue el primer sumergible de la serie 80-, según adelantan los propios trabajadores que componen la plantilla de los astilleros cartageneros. No obstante, las incorporaciones se harán de forma gradual, y en buena parte de los casos solo serán eventuales, aunque habrá otras que duren varios años, advierten. 
El motivo de estas nuevas contrataciones, según el presidente del Comité de Empresa de Navantia, Eduardo Aranda, radica en que la plantilla fija de los astilleros se ha visto «mermada» en los últimos años por el «envejecimiento» de la misma. «2004 fue el último año en el que la gente se pudo prejubilar con 52 años, desde entonces, todos los empleados trabajan hasta los 65 años. Una plantilla envejecida como ésta rinde menos que una joven. Por ejemplo, a una persona de 65 años no puedes meterla a trabajar en un espacio confinado como es un submarino porque no tiene suficiente flexibilidad y su estado físico se lo impide», destaca Aranda. 
Los trabajadores de la factoría reconocen que la falta de personal joven ha hecho que Navantia recurra más a las auxiliares ahora que hace una década. De todos modos, vaticinan que esta tendencia cambiará una vez que se apruebe el nuevo Plan Estratégico Industrial de la compañía para los próximos cinco años. La negociación de esta nueva era de Navantia llevará implícita un rejuvenecimiento de la plantilla y la digitalización de los procesos de fabricación. La negociación del mismo se inició el lunes en Madrid y, pese a que habrá nuevas contrataciones, los sindicatos advierten de que hará falta que haya personal joven no solo de bata blanca, sino de mono azul. Es decir, jóvenes que sepan oficios como mecánico, tubero o soldador. El nuevo plan industrial servirá para firmar un nuevo convenio colectivo para los trabajadores de todas las factorías de Navantia. Los sindicatos anuncian que también reclamarán que se mejoren y supervisen las condiciones laborales de los obreros de las firmas auxiliares, ya que consideran que algunos firmas externas no dan plenas garantías a sus trabajadores. 
Está previsto que en los próximos meses se incorpore medio millar de trabajadores externos a Navantia, 300 para la gran carena del submarino Galerna S-71 y 200 para el montaje del primer buque de la serie 80, según los propios trabajadores de los astilleros.