25 mayo 2013

Rusia lanzará misil balístico subacuático sin submarino


Rusia ratificará la voluntad de modernizar sus arsenales con el disparo en junio de su nuevo cohete balístico Skif, que puede ser lanzado desde el fondo del mar sin mediación de sumergibles, confirmó hoy una fuente especializada.
Diseñado por solicitud del Ministerio de Defensa para atacar objetivos navales y terrestres, ese misil tiene cualidades que le permiten aguardar la orden de ataque durante el tiempo necesario bajo las aguas.

Experto en temas castrenses, el editor de la web rusa MilitaryRussia, Dmitry Kornéev, precisó que el ejercicio se realizará en el mes de junio en el mar Blanco.

A diferencia de los sumergibles estratégicos, vulnerables a los sistemas antisubmarinos, el Skif es prácticamente invisible para los enemigos, aseguró la fuente.

La instalación bajo las aguas la realizará un submarino diésel-eléctrico B-90 al cual se le adaptó un lanzatorpedos de un metro de diámetro y depósitos adicionales con lastre para conservar su estabilidad cuando descargue el proyectil en el fondo marino.

El experto indicó que si la prueba concluye exitosamente, el Skif deberá vencer otros ensayos de homologación antes de su entrada en dotación en la Marina de Guerra rusa.

Hasta el presente Moscú ha presentado como los misiles estratégicos submarinos priorizados en su proyecto de rearme a los Bulavá-30 (RSM-56, según su denominación en los tratados internacionales y SS-NX-30 para la OTAN).

Estos proyectiles constan de tres etapas y son disparados desde el fondo del mar.

En la primera y la segunda los propulsores utilizan propelente sólido, mientras que los de la tercera consumen material líquido.

Desde un silo inclinado se efectúa el disparo, lo que permite expulsar los proyectiles sin detener la embarcación.

Creado por el Instituto de Tecnología Térmica de Moscú, los Bulavá pueden transportar de seis a 10 cabezas nucleares hipersónicas de guiado individual (autónomas), capaces de maniobrar y cambiar la trayectoria del vuelo para burlar las defensas antimisiles.

Con su carga de entre 100 y 150 kilotones cada una, estas ojivas pueden destruir objetivos ubicados a ocho mil kilómetros.

La Armada rusa realizó 18 disparos de prueba con estos proyectiles de 2004 a 2011, de los que 11 resultaron exitosos y siete fallidos.

El 27 de diciembre de 2011 el entonces presidente de la Federación de Rusia, Dmitri Medvedev, declaró concluidas las pruebas con los Bulavá y anunció que pronto entrarían en servicio operacional.

jf/jpm

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